lunes, 23 de junio de 2008

EL INCIDENTE DE M. NIGHT SHYAMALAN


Dirección y guión: M. Night Shyamalan. Intérpretes: Mark Wahlberg, Zooey Deschanel, John Leguizamo. Música: James Newton Howard. Fotografía: Tak Fujimoto. Distribuye en Cine: Fox. Duración: 95 min. Público apropiado: Jóvenes. Género: Terror, Thriller. Estreno: 13-06-2008.


La naturaleza (humana) y sus misterios

Sin previo aviso, los habitantes de diversas localidades de la costa Este de los Estados Unidos adoptan un extrañísimo comportamiento: se bloquean, empiezan a hablar con incoherencia y acaban suicidándose. Las autoridades lo achacan en un principio a un ataque terrorista con armas químicas, pero después se barajan otras hipótesis. Como muchas otras personas, el protagonista del filme (interpretado por Mark Wahlberg) huye con su mujer, un compañero del instituto donde imparte clases de ciencias y la pequeña hija de éste. Se trata de una huida ciega y sin objetivo. No saben en realidad qué deben hacer, pues escapan de algo que desconocen. Pero esa aventura les hará reflexionar sobre su situación personal (el protagonista y su mujer están atravesando una crisis sentimental).


El director de El sexto sentido nos tiene acostumbrados a tramas inquietantes, incluso que nos producen cierto miedo, pero a la vez están contadas con elegante sencillez y sin apenas efectos especiales. Y es que a este director americano de origen indio lo que le interesa en el fondo, como a todo gran artista, son las relaciones humanas y el misterio de todo lo que nos rodea.

El Mac Guffin

Shyamalan es un fiel seguidor del maestro del suspense Alfred Hitchcock, que inventó el término Mac Guffin para referirse a un hecho, objeto o situación al que el público y los personajes conceden mucha importancia, pero que en el fondo sólo sirve para llamar la atención al espectador y reconducirlo, sin que él lo advierta, hacia el tema principal del filme. De hecho, ese suceso o Mac Guffin queda sin resolver al final de la película, permanece como un enigma no explicado ya que resulta irrelevante para el conflicto que el director quiere reflejar. Así pues, se convierten en un Mac Guffin los muertos de El sexto sentido, los extraterrestres de Señales o los extraños sucesos de El incidente. Aunque en este caso, Shyamalan no alcanza la maestría de otros filmes anteriores.

La persona y sus relaciones

El Mac Guffin le sirve de telón de fondo a Shyamalan para tratar los temas que de verdad le preocupan: la plenitud del ser humano y su comunicación con los demás. Y es que resulta imposible alcanzar la felicidad en solitario. No hay yo sin tú. Es más, una persona sola es un imposible metafísico, no podría conocerse a sí misma ya que la conciencia se logra mediante la intersubjetividad: el niño conoce primero a los demás antes de tener autoconciencia. Muchas veces son los otros los que permiten que lleguemos a conocer el sentido de nuestra vida y superar el mal.


Los solitarios personajes representados por Bruce Willis en el Sexto sentido y El protegido, consiguen reconocer su identidad gracias a los otros: Cole, su joven paciente, y el siniestro don Cristal. Pero también Malcolm Crowe advierte que la curación del pequeño Cole pasa por su relación con los otros (aunque sean de ultratumba):

Malcolm: ¿Qué desean los fantasmas cuando se dirigen a ti? Piensa con cuidado ahora, Cole...
Cole: Sólo ayuda.
Malcolm: ¡Sí! ¡Pienso que sí...! Pienso que eso es todo cuanto quieren. Incluso los más terroríficos.
Cole: ¿Me cree ahora?
Malcolm: Ahora os creo a los dos. Y creo que sé cómo hacer para que se vayan.
Cole: ¿De veras?
Malcolm: Creo que saben que tú eres uno de esos tipos raros que pueden verlos. Necesitas ayudarles. A cada uno de ellos. Todos desean ser escuchados. Todos.
Cole: ¿Y si no quieren ayuda? ¿Y si sólo están furiosos y quieren hacer daño a alguien?
Malcolm: No creo que funcione así, Cole.

Algo similar le sucede al padre Graham (Mel Gibson) en Señales. Recupera la fe gracias a las últimas palabras de su esposa y al apoyo de su hermano y sus hijos. Y también el protagonista de El Incidente conseguirá detener, gracias a su entrega amorosa, el misterioso fenómeno que intenta acabar con la humanidad.

El director americano de origen indio quiere remarcar lo que muchos antropólogos afirman: que el hombre es un ser que se configura como persona, se desarrolla y perfecciona fundando encuentros. Gracias a la índole relacional de la persona se modula el carácter, se asimila un idioma, unas costumbres e instituciones, unos valores, etc. No significa esto que primero exista plenamente y luego se relacione. Más bien quiere decir que para alcanzar la plenitud que todo ser humano anhela, es necesario el encuentro con los demás y con lo valioso.

Pero una de las causas principales del desajuste ético de nuestra época radica en la ausencia de verdadero encuentro en la vida de las personas. Desde hace unas décadas el hombre occidental manifiesta una atracción hacia los modos de vida infrapersonales (un hecho que aparece reflejado en El incidente, cuando algunos personajes pretenden comunicarse con las plantas) y procura con ello llegar a fundirse con el entorno pensando que en esa fusión hallará la felicidad. Es un tópico de la publicidad y de algunas obras literarias y musicales contemporáneas la búsqueda de la fusión con lo que se ‘ama’, perderse en lo otro y en el otro, buscar una unión meramente física. Se observa esta tendencia a la mera unión corporal como sucedáneo del verdadero encuentro amoroso: pegarse a la piel de otro o fundirse dos cuerpos en un intenso abrazo, o en un acto sexual, no implica necesariamente una estrecha unión personal.

Y es que el amor no se obtiene de un modo rápido, como si fuera un producto expedido por una máquina. Por el contrario, se colabora para que se manifieste poco a poco como fruto de un encuentro progresivo, de una voluntad de crear una relación estable, valiosa. La ausencia de esta actitud podría ser la causa del fracaso en las relaciones amorosas de muchas personas. Esa falta de comunicación es la que refleja la pareja protagonista de El incidente. Su matrimonio está pasando por un momento crítico, pues ella no quiere tener hijos y está a punto de ser infiel a su marido, iniciando una relación con un compañero de trabajo.

Conflictos y subtramas

Por eso, y aunque pueda resultar sorprendente, la cuestión de fondo que se plantea en un filme como El incidente radica en los problemas de comunicación entre las personas (lo que los guionistas llaman conflicto de relación e interior), y no en el hecho de que un extraño fenómeno natural intente acabar con la vida de las personas (el conflicto básico). Todo filme posee una trama principal o conflicto básico: “¿conseguirá el protagonista su objetivo?” (en este caso: escapar de esa misteriosa amenaza), pero ese conflicto provoca una serie de relaciones entre los personajes. Tales nexos son los que los expertos en guión definen como paradigmáticos: amistad, aprendizaje y amor (u odio). Unos vínculos que conducirán a la transformación de los personajes (conflicto interior).

Además, esas subtramas o conflictos de relación reflejan el tema de fondo del filme, y ese tema es: ¿cómo podemos relacionarlos de verdad con los otros? ¿Qué nos define como personas? ¿Cómo podemos combatir el mal y la destrucción que nos acechan?

Por tanto, si alguien busca la típica película de catástrofes o de terror, donde los sustos no tienen demasiado sentido y al final todo se explica, aunque sea de un modo pueril, que no vaya a ver El incidente. Pero sí por el contrario, quiere disfrutar con una trama inquietante, de personajes muy bien definidos, que hace reflexionar y que recuerda en muchos momentos al genio del suspense, sobre todo en su película Los pájaros, que no deje de ver El incidente, por favor, es muy sugestivo.

2 comentarios:

marta dijo...

Yo quiero verla...me parece una peli interesante, aunque también con unas cuantas críticas no muy favorables...enfin, que si puedo, iré a verla.

Milton Calopiña dijo...

Juan José: como te comenté vi The Happening (acá en Perú le han puesto el horroroso título de El Final de los Tiempos), y me gusto mucho el planteamiento y el desarrollo de la historia, pero no el final, me pareció demasiado simplista y como que el director se esforzó demasiado en tratar de explicar las posibles causas del problema. A pesar de ello, me parece una excelente metáfora de estos tiempos, y no muy alejada de la realidad, porque cada vez tengo mayor oportunidad de encontrarme con gente que está atravesando fuertes cuadros depresivos, como si se hubiera desatado una plaga invisible. Shyamalan es bueno sin duda, pero acá le faltó redondear un poquito.