jueves, 19 de enero de 2012

J. EDGAR




País: EE.UU. Dirección: Clint Eastwood. Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Armie Hammer, Josh Lucas, Ed Westwick, Judi Dench, Naomi Watts. Guión: Dustin Lance Black. Música: Clint Eastwood. Fotografía: Tom Stern. Distribuye en Cine: Warner. Duración: 137 min. Público apropiado: No recomendada para menores de 12 años. Género: Drama Biográfico. Contenidos: VS. Estreno: 27-01-2012.

Un gigante con pies de barro

John Edgar Hoover (1895-1972) fue el primer director del FBI y ocupó el cargo hasta su muerte, coincidiendo con el mandato de siete presidentes americanos que no pudieron, o no quisieron, destituirle; lo cual da una idea del poder que tuvo sobre la vida y la política americana durante casi medio siglo. Su tarea se centró en la lucha contra el terrorismo llevado a cabo por comunistas y anarquistas en los años 20, los mafiosos de los años 30, casos como el secuestro del hijo del piloto de aviones Lindbergh, y los informes y escuchas secretas realizadas por su oficina sobre personalidades de la política, la ciencia o el espectáculo, que le servían a Hoover como herramienta de chantaje para conservar su puesto.

Clint Eastwood, siguiendo su tónica habitual en los últimos años, alterna sus estrenos de películas de ficción con otros biográficos o históricos. Rodada con su acostumbrado clasicismo, cuenta en este caso con una notable interpretación de Leonardo Dicaprio, bien secundado por Naomi Watts en el papel de su fiel secretaria, una mujer a la que Hoover propone matrimonio pero que ella rehúsa para volcarse en su trabajo.

Sin embargo, el resultado final de este biopic es un tanto decepcionante. El arranque es bueno y tiene momentos memorables –aunque no logran emocionar al espectador–, junto con algunas escenas simplemente lamentables -como aquella en la que Hoover recibe la noticia del asesinato a JFK–. Y en esto radica el principal defecto de J.Edgar, que temas como el magnicidio de JFK, junto con muchos otros de la historia americana, que habrían dado para mucho, se abordan en la película de modo superficial y como pasando de puntillas por ellos. En cambio, se da excesivo protagonismo en la película, sobre todo en la última media hora, a una supuesta relación homosexual de Hoover con su director adjunto, Clyde Tolson.