miércoles, 7 de octubre de 2009

ÁGORA

País: España. Dirección: Alejandro Amenábar. Intérpretes: Rachel Weisz, Max Minghella, Oscar Isaac, Ashraf Barhom, Michael Lonsdale, Rupert Evans, Sami Samir. Guión: Alejandro Amenábar, Mateo Gil. Música: Dario Marianelli. Fotografía: Xavi Giménez. Distribuye en Cine: Fox. Duración: 126 min. Público apropiado: Mayores de 16 años. Género: Drama Histórico. Contenidos: VS. Estreno: 09-10-2009.

Alejandro el maniqueo

La mítica ciudad de Alejandría a finales del siglo IV después de Cristo es un auténtico mosaico de culturas y religiones. También es un hervidero de tensiones políticas a causa de un Imperio (el romano) en decadencia. En medio de tanto vendaval social la escuela de Hipatia aparece como un remanso de paz en el que maestra y discípulos (de diversos credos y procedencias, aunque todos de clases altas) se dedican en cuerpo y alma al cultivo del saber.

Tras cuatro años, y un Óscar por Mar adentro, regresa a la gran pantalla l’enfant terrible del cine español: Alejandro Amenábar, y lo hace con otro filme polémico, como el anterior. Aunque es cierto que en Ágora ha suavizado un poco –sólo un poco– las formas; pero lo que no ha hecho este joven cineasta español, a pesar de sus declaraciones a la prensa, es abandonar su peculiar cruzada contra el cristianismo.

Para ello no duda en simplificar una época tan compleja como la relatada en Ágora, protagonizada por la también oscarizada Rachel Weisz, que interpreta su papel con una frialdad acorde con el tono general del filme, sobre todo en lo referente a la temática astronómica que resulta aburridísima.

Tampoco podía faltar en Ágora la habitual manipulación de los hechos a la que ya nos tiene acostumbrados Amenábar; pues si ya lo hizo con una historia reciente en Mar adentro, mucho más fácil le ha resultado tergiversar un pasado del que tenemos pocos datos y muchas leyendas.

(Permítanme, queridos lectores, una última maldad: ¿por qué no ha rodado Amenábar en griego y latín –después de Mel Gibson ya no es un imposible ni una pedantería– y así hacer más verosímil la historia? ¿Tal vez desconoce esos idiomas?, no sé, no sé...).
La mentiras de Ágora

Jesús Trillo en un artículo publicado en La Razón, destaca algunos hechos históricos deformados o manipulados descaradamente por Alejandro Amenábar en su último filme Ágora:

-Hipatia no fue asesinada siendo una joven tan hermosa como Rachel Weisz, de 38 años, sino que murió en el año 415 y tenía 61. No fue famosa por sus dotes de astronomía por más que en la película se empeñen terca y cansadamente, atribuyéndole haberse adelantado a Kepler más de mil años; sino porque era una “divina filósofa” platónica, en palabras del obispo cristiano Sinesio de Cirene –única fuente coetánea que se conserva sobre ella–, a la que llama en sus cartas “madre, hermana, maestra, benefactora mía”.

-Ella fue virgen hasta el final, pero vivió la castidad por un motivo que el filme silencia: Hipatia, coherente con su filosofía, ejercía la Sofrosine, es decir el dominio de uno mismo a través de las virtudes entendidas como el control de los instintos y las pasiones.

-Hipatia nunca fue directora de la Biblioteca de Alejandría, ni ésta fue destruida por los talibanes cristianos. La biblioteca fue incendiada por Julio César, saqueada junto con el resto de la ciudad por Aureliano en el año 273, y rematada por Diocleciano en 297. Es verdad que en el año 391 fue destruido lo que quedaba del templo del Serapeo después de la destrucción por los judíos en tiempos de Trajano, y también el repaso que le pegó Diocleciano, quien, para conmemorar la hazaña, puso allí su gran columna, razón por la cual los cristianos lo destruyeron, ya que él era el símbolo de las persecuciones que sufrieron durante trescientos años. El paganismo siguió existiendo en Alejandría hasta que llegaron los árabes. Y el neoplatonismo siguió floreciendo, hasta que lo recuperó el renacimiento cristiano. Por cierto, que yo sepa, su más brillante exponente se llamaba San Agustín, coetáneo de Hipatia.

-Una de las grandes mentiras de la historia que se quiere propagar es que la mujer fue libre en Grecia y en Roma hasta que llegó el cristianismo y la sometió la sujeción del hombre; a esta idea también contribuye la película. Lo cierto es que en Grecia la mujer era considerada una cosa más de la casa, y en Roma, no era una “sui iuris”, es decir, titular de derechos, sino que era considerada “capiti diminutio”, como un niño o un incapacitado y, por tanto, estaba sometida a la tutela o la “manus” del padre o del marido. Por el contrario, fue el cristianismo el que consideró al hombre y a la mujer iguales en naturaleza, pues ambos son hijos de Dios y hermanos en Cristo; y prueba de ello es que las primeras manifestaciones de mujeres libres autodeterminándose, pese a la voluntad de sus padres o del estado, fueron las primeras mártires cristianas víctimas de las persecuciones romanas, tales como Inés Ágata o Cecilia.

-Y es precisamente Cirilo quien más ha exaltado en la historia de la humanidad la condición femenina, pues a él se debe la expresión “Theotokos”, palabra griega que significa madre de Dios. El personaje del que hablamos, al que la película presenta con caracteres parecidos a Bin Laden, (…) efectivamente es San Cirilo de Alejandría. Cirilo consiguió que se convocase un concilio en Éfeso, puesto que era el lugar donde vivió sus últimos años la Virgen María, y logró que la Iglesia declarase el primer dogma mariano de la historia: María, Madre de Dios. Hasta aquel momento nadie en la historia había conseguido colocar a un ser humano mujer por encima de cualquier hombre.

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