jueves, 26 de marzo de 2009

GRAN TORINO


País: EE.UU. Dirección: Clint Eastwood. Intérpretes: Clint Eastwood, Geraldine Hughes, John Carroll Lynch, Cory Hardrict, Dreama Walker, Brian Haley, Bee Vang, Ahney Her. Argumento: Dave Johannson, Nick Schenk. Guión: Nick Schenk. Música: Kyle Eastwood, Michael Stevens. Fotografía: Tom Stern. Distribuye en Cine: Warner. Duración: 116 min. Público apropiado: No recomendada para menores de 13 años. Género: Acción, Drama. Estreno: 06-03-2009. Contenidos: VD.

El mejor Eastwood


Sucede en algunos directores que al llegar a su vejez decae su talento creativo, o pierden el control de sus producciones que acaban en manos de otros individuos menos geniales, con lo que el resultado final acaba siendo deplorable. No es el caso de Clint Eastwood que, como el buen vino, mejora con el tiempo.

Gran Torino relata las peripecias de un jubilado, Walt Kowalski (un apellido muy cinematográfico, por cierto, recuerden a Marlon Brando en Un tranvía llamado deseo y al replicante Leon en Blade Runner). Wally, el apelativo cariñoso que le asigna una vecina, combatió en Corea y trabajó en la fábrica Ford. Ahora acaba de enviudar y gasta sus horas gruñendo ante la invasión de inmigrantes que padece su barrio y las pésimas relaciones que mantiene con sus hijos. Una rutina que será alterada por una peculiar relación con dos de sus vecinos, Sue y su hermano Thao, de la etnia hmong. Y otra no menos llamativa que mantiene con el padre Janovich, un joven sacerdote que prometió a la mujer de Walt, en su lecho de muerte, que haría todo lo posible para que su marido acabara confesándose.

Puede que Gran Torino no sea, desde el punto de vista formal o estético, el mayor logro de este cineasta de casi ochenta años, pero sí me parece que lo es desde el punto de vista antropológico, ético y religioso. Clint Eastwood ha dado un vuelco radical después de ofrecernos a lo largo de su extensa filmografía una serie de personajes a la deriva, auténticos antihéroes que ante un conflicto dramático –que exige de ellos una respuesta ponderada– se bloquean, acaban sacando a flote su lado más débil y terminan por hundirse en el abismo que ellos han escogido.

De antihéroe a héroe mesiánico


Por el contrario, Gran Torino al tiempo que nos brinda con el personaje de Walt uno de los cascarrabias más entrañables de los últimos tiempos –hay situaciones y diálogos divertidísimos– ofrece un giro admirable en la trayectoria del realizador americano al mostrar a un personaje que, ante el dilema de su vida, acaba convirtiéndose en un héroe que da sentido a su existencia y a la de los otros.
Hemos pasado del fatalismo de Million Dollar Baby a la plenitud antropológica y religiosa de un personaje que adquiere tintes mesiánicos. Eastwood no ha esquivado inspirarse en el héroe redentor por antonomasia: Cristo. Lo cual se refleja también en la entrañable figura del joven sacerdote, algo impensable en nuestra filmografía, salvo gloriosas excepciones como Gracia Querejeta (Héctor) o Ángeles González Sinde (Una palabra tuya), ¡que tomen nota Amenábar, Cuerda y Fesser!

Gran Torino es una gran lección para todos los nihilistas de turno que viven de esa rancia pose; ya va siendo hora de que nos ofrezcan un cine más esperanzador. ¡Enhorabuena por esa trasformación, señor Eastwood! ¡Felicidades por este grandioso testamento fílmico!

3 comentarios:

Omicrom dijo...

Me parece de largo, de las mejores películas que he visto en los últimos años. La canción compuesta por Clint es una joya y cada expresión, cada plano y frase, son para el recuerdo. El polaco me recuerda a aquel sargento de caballería férreo, Highway, pero dándole una nueva vuelta de tuerca.

Sin palabras, emocionante, muy recomendable.

gabriela dijo...

Muy buena crítica. Estoy de acuerdo mayormente. Sin embargo para mi hay algunos fallos importantes: se me hizo muy previsible en algunos momentos con esas escenas tan made "in Hollywood" sin ningún tipo de interés.
Lo más acertado: la escena en la que Wally se presenta en casa de la banda china. Impresionante el momento en el que cae y muy buena idea la posición en forma de cruz de su cuerpo simulando a Jesucristo. Como dice el autor de la crítica, lo mejor de esta película es, sin dudas, su contenido antropológico.

El símbolo del "Gran Torino", simplemente sublime: estéticamente espectacular ofrece coherencia narrativa a la trama y adorna -si bien esto último demasiado obvio- la escena del testamento.

No obra maestra pero sí muy recomendable.

Angelo dijo...

Una excelente película, me ha encantado. Llena de grandes valores que invitan a la reflexión. Clint está fabuloso. Genial para cine forums